Al momento de leer el titulo de este pequeño escrito,
podrías imaginar a temibles dragones escupe fuegos volando por nuestra querida ciudad
de SF, dando terror a cada una de las personas que caminan por las calles,
aunque exactamente cuándo hablamos de Dragones no me refiero a estos personajes
medievales, porque estos personajes medievales se quedan cortos a los cuales yo
me refiero. Estos escupen fuego, si, pero lo escupen cada vez que debe ser
correcto, deberían pensarle antes los ciudadanos cuando se topan con uno de
ellos, porque con tan solo un movimiento lo marques erróneo, en pocos segundos
estarás cubierto de aquellas llamaradas color rojo/naranja, ficticiamente
hablando, estos dragoncitos modernos de los cuales estoy hablando tienden a
tener un carácter sumiso pero es como si caminaras en un cuarto lleno de
trampas de ratón, si no caminas bien puedes caer. Porque cuando ellos pisan
algún sitio todos quedan impactados por
su presencia pero hablemos de cómo es que son cuándo están separados.
Aquella Dragoncita pintada por colores rosados, morados y
negros quiere tener el dominio de todo, quiere que con un solo chasquido de
dedos ella lo domine todo, está trabajando en ello y algunas veces lo hace
perfecto, pero no debes subestimarla, porque si lo haces podrías toparte con el
mismito diablo o algo peor que el diablo, una mujer. Aunque cuando la hacen
feliz y la complacen ella suele ser un tanto amistosa y divertida, con la cual
se puede convivir, con la cual se puede compartir, no le gusta que se metan con
lo que ella más adora en su mundo si alguna vez lo llegas a hacer piensa rápidamente
en la palabra “reciprocidad”.
Aquel Dragoncito pintado por colores extravagantes que ni yo
misma puedo describir, es el más sumiso del grupito. Es elegante, atractivo y
es sofisticado, sorprendiéndote cuando cruzas algún tipo de palabra con él, ya
que suele ser un poco reservado. Auténtico, ¿Qué más puedo explicar? Este es
perfecto para tomarlo de carnada pero cuidado porque él nos hará recordar
aquella expresión que dice “ahora los patos tiran a las escopetas”. En
cualquier momento que menos lo esperes tú serás la carnada. Suele ser un poco
bizarro y goristico, tomando énfasis en esta última.